Nuestro cerebro “Digital”.

Estamos convencidos que la estimulación exterior es la propia que sentimos. Y eso no es así. El estimulo exterior sólo proporciona la llave para que nuestro interior reaccione con tal o cual sentimiento.

Luego coincido con Nietzsche que lo importante son los sentimientos. Estos son los que nos hacen vivir a cada momento todas y cada una de nuestras circunstancias.

Por eso es fácil deducir que es nuestro cerebro el que se encarga de reproducir tales sentimientos. Sí, si Freud viviera ahora, diría que nuestro cerebro es digital y para nada analógico.

Ya sé que él se decantó por lo de “Edipo”, pero eran otros tiempos y aunque es totalmente acertado, el mero hecho de analizar esas explicaciones, y como es normal, tan sólo se consigue que el receptor rechace el profundizamiento de esa explicación. Suena, en un principio, un tanto, por lo menos, repugnante.

Pero al fin y al cabo es totalmente acertada. Pero repito que si viviese en nuestros días, le sería fácil asociar con la digitalización de nuestro órgano principal.

Sí, es totalmente digital y nada de lo que se nos presenta en el exterior tiene ningún protagonismo para con nuestras reacciones. Todas estas ya están “grabadas” en nuestro cerebro. Las exitaciones exteriores son, sólo eso, exitaciones. Las respuestas son proporcionadas por el conjunto de las asociaciones que nuestro organismo pudo grabar en un período muy exacto de nuestras vidas.

Es entre los tres y cinco años. eso es lo que dicen los especialistas. Yo ese periodo lo alargaría hasta los siete años. Pero bueno, no voy a hacer ninguna polémica con esto.

Lo que me interesa señalar es el modo en que realmente nos comportamos ante nuestras circunstancias. Y eso no deja ningún lugar a dudas que es nuestro propio cerebro el que crea todas esas respuestas ante la iniciativa de lo “exterior”.

Comparemos un poco que es lo digital y lo que aquí comentamos. En un aparato digital las respuestas ya están preconcevidas al estimulo exterior de tal o cual señal. El ingeniero se encarga de preparar todo esto. Imaginemos un receptor digital, por ejemplo un TV, la señal que le entra a través de lo captado por la antena la transforma en una respuesta que la pantalla de nuestro aparato va convertir en una figura que para nosotros tiene un entendimiento perfectamente comprensible.

Esto es bastante conocido en nuestros días, y hasta nos parece ya normal, je je, y chico mosqueo nos llevamos cuando encendemos la tele y nos nos proporciona ninguna imagen. Pero todo eso es el resultado de traducir unas señales en todo un proceso electrónico y en el que hay sólo un resultado para cada señal o conjunto de estas.

Pues bien, nuestro cerebro actúa exactamente igual. Hay unas energías que nos vienen del exterior y que sirven de escitación para que en nuestro interior se produzcan unas respuestas totalmente “lógicas” para cada uno de nosotros.

Este procedimiento nos parece tan normal que la humanidad no parece haber caído en analizar como esto es producido y ni tan siquiera, viendo como nos movemos a diario, parezca que nos interese. Es más, es como si todo eso lo produjera sólo lo exterior y nos parece “natural” el modo en que nos comportamos ante ello.

Pues no, como ya recalqué, es producto de nuestra educación especifica, entre ese periodo de nuestras vidas que ya mencioné, y el estado orgánico que poseamos cada uno de nosotros.

Esto da otro resultado y es que nadie es igual a nadie, evidente. Y por tanto estamos condicionados a la suerte particular de cada uno.

Pero lo importante aquí es señalar como se produce todo este procedimiento y a que se debe. No nos vamos a detener en analizar ninguna circunstancia especifica ni individual. Sino ver como esta información puede aclarar perfectamente el modo en que se constituye la personalidad de cualquier individuo.

Por eso podemos evidenciar que nadie va a sentir lo mismo aunque sea exitado con las mismas circunstancias. Nadie absolutamente, aunque luego vengan los filósofos diciendo lo qué debemos hacer y como comportarnos ante cualquiera de estas circunstancias. Eso y que me perdonen, es imposible.

Sólo podemos estar comprometidos con nuestra propia naturaleza y saber que nuestras reacciones han de ser siempre las más objetivas y sencillas posibles. Esto lo deja claro freud cuando dice que todos elegimos lo mejor, absolutamente todos, ya que nuestro organismo sólo entiende de placer o dolor, por tanto es evidente que siempre elegimos lo mejor …

Saludos.



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